Canta el árbol en la pequeña ciudad, añorando el bosque que alguna vez fue,
canta su canción bulliciosa, pero nadie se detiene a escuchar. A veces pienso que hay en él una asamblea de pájaros invisibles, que discuten porque el verano ya se fue, y se refugian en el árbol que se niega a deshojar. Pero al final de la tarde el árbol canta, cuando la brisa lo mece con con su suspirar, canta en medio de la peatonal, y nadie se detiene a escuchar.
Elsa Bornemann es una
reconocida doctora en Letras, educadora políglota y compositora argentina. Elsa
es además, una de las escritoras más importantes de la literatura infantil y
juvenil de Latinoamérica. Sus libros han sido editados en diversos idiomas, e
incluso algunos de ellos fueron traducidos al sistema Braille, donde, los
ciegos, podrán "leer" sus libros. Hija de Wilhelm Karl Henri
Bornemann y Blancanieves Fernández, nació el 20 de febrero de 1952 en el barrio
Parque Patricios de Buenos Aires, Argentina. Es maestra nacional, se recibió de
Profesora en Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, se doctoró y obtuvo varios diplomas de estudio en
idioma inglés, alemán, italiano, latín y griego clásico. Durante el Proceso de
Reorganización Nacional, su libro "Un elefante ocupa mucho espacio"
fue censurado y pasó a integrar la lista de autores prohibidos. Ese mismo
cuento, fue galardonado con la Lista de Honor del Premio Internacional Hans
Christian Andersen otorgado por IBBY (International Board on Books for
YoungPeople) por primera vez para un escritor argentino, al considerárselo un
ejemplo de la literatura de importancia internacional. En un reportaje Elsa recuerda el
momento de la censura: "la evaluación que hago años después y, leyendo el
decreto, es que la gente creyó que era por el primer cuento, que habla de la
huelga. Yo lo escribí entre los años 72 y 75, cuando la huelga era un derecho
de los trabajadores, e incluso la primera edición salió bajo gobierno democrático.
Pero los quince cuentos tienen que ver con la justicia. Entonces, sabiendo todo
lo que pasó, llego a la conclusión de que mi libro era intolerable para
determinado grupo que estaba al mando en nuestro país: estaba prohibida la paz,
la solidaridad; se instaló la fuerza de los contravalores o disvalores".
Más tarde, sus libros
"Bilembambudín o el último Mago" y "Disparatario" fueron
seleccionados para integrar la lista The White Ravens, distinción que otorga la
Internationale Jugend bibliothek de Munich, Alemania. Ha realizado numerosos
cursos y talleres sobre literatura tanto en Argentina como en otros países de
América,de Europa y Japón. Muchas de sus obras han sido reproducidas en libros
de lectura para la escuela primaria,en manuales de Literatura para distintos
niveles, y en antologías argentinas y del exterior. Elsa falleció a los 61 años el 24 de mayo de 2013
Lo invitamos a leer cuento: El elefante ocupa mucho espacio
Que un elefante ocupa mucho espacio lo sabemos
todos. Pero que Víctor, un elefante de circo, se decidió una vez a pensar
"en elefante", esto es, a tener una idea tan enorme como su cuerpo...
ah... eso algunos no lo saben, y por eso se los cuento:
Verano. Los domadores dormían en sus carromatos, alineados a un costado de la
gran carpa. Los animales velaban desconcertados. No era para menos: cinco
minutos antes el loro había volado de jaula en jaula comunicándoles la
inquietante noticia. El elefante había declarado huelga general y proponía que
ninguno actuara en la función del día siguiente.
— ¿Te has vuelto loco, Víctor? — le preguntó el león, asomando el hocico por
entre los barrotes de su jaula—. ¿Cómo te atreves a ordenar algo semejante sin
haberme consultado? ¡El rey de los animales soy yo!
La risita del elefante se desparramó como papel picado en la oscuridad de la
noche:
—Ja. El rey de los animales es el hombre, compañero. Y sobre todo aquí, tan
lejos de nuestras selvas...
— ¿De qué te quejas, Víctor? —interrumpió un osito, gritando desde su encierro.
¿No son acaso los hombres los que nos dan techo y comida?
—Tú has nacido bajo la lona del circo... —le contestó Víctor dulcemente. La
esposa del criador te crió con mamadera... Solamente conoces el país de los
hombres y no puedes entender, aún, la alegría de la libertad...
— ¿Se puede saber para qué hacemos huelga? —gruñó la foca, coleteando nerviosa
de aquí para allá.
— ¡Al fin una buena pregunta! —exclamó Víctor, entusiasmado, y ahí nomás les
explicó a sus compañeros que ellos eran presos... que trabajaban para que el
dueño del circo se llenara los bolsillos de dinero... que eran obligados a
ejecutar ridículas pruebas para divertir a la gente... que se los forzaba a
imitar a los hombres... que no debían soportar más humillaciones y que patatín
y que patatán. (Y que patatín fue el consejo de hacer entender a los hombres
que los animales querían volver a ser libres... Y que patatán fue la orden de
huelga general...)
—Bah... Pamplinas... —se burló el león—. ¿Cómo piensas comunicarte con los
hombres? ¿Acaso alguno de nosotros habla su idioma?
—Sí —aseguró Víctor. El loro será nuestro intérprete —y enroscando la trompa en
los barrotes de su jaula, los dobló sin dificultad y salió afuera. En seguida,
abrió una tras otra las jaulas de sus compañeros.
Al rato, todos retozaban en los carromatos. ¡hasta el león!
Los primeros rayos de sol picaban como abejas zumbadoras sobre las pieles de
los animales cuando el dueño del circo se desperezó ante la ventana de su casa
rodante. El calor parecía cortar el aire en infinidad de líneas anaranjadas...
( los animales nunca supieron si fue por eso que el dueño del circo pidió socorro
y después se desmayó, apenas pisó el césped...)
De inmediato, los domadores aparecieron en su auxilio:
— ¡Los animales están sueltos! —gritaron a coro, antes de correr en busca de
sus látigos.
— ¡Pues ahora los usarán para espantarnos las moscas! —les comunicó el loro no
bien los domadores los rodearon, dispuestos a encerrarlos nuevamente.
— ¡Ya no vamos a trabajar en el circo! ¡Huelga general, decretada por nuestro
delegado, el elefante!
— ¿Qué disparate es este? ¡A las jaulas! —y los látigos silbadores ondularon
amenazadoramente.
— ¡Ustedes a las jaulas! —gruñeron los orangutanes. Y allí mismo se lanzaron
sobre ellos y los encerraron. Pataleando furioso, el dueño del circo fue el que
más resistencia opuso. Por fin, también él miraba correr el tiempo detrás de
los barrotes.
La gente que esa tarde se aglomeró delante de las boleterías, las encontró
cerradas por grandes carteles que anunciaban: CIRCO TOMADO POR LOS
TRABAJADORES. HUELGA GENERAL DE ANIMALES.
Entretanto, Víctor y sus compañeros trataban de adiestrar a los hombres:
— ¡Caminen en cuatro patas y luego salten a través de estos aros de fuego!
¡Mantengan el equilibrio apoyados sobre sus cabezas!
— ¡No usen las manos para comer! ¡Rebuznen! ¡Maúllen! ¡Ladren! ¡Rujan!
— ¡BASTA, POR FAVOR, BASTA! —gimió el dueño del circo al concluir su vuelta
número doscientos alrededor de la carpa, caminando sobre las manos—. ¡Nos damos
por vencidos! ¿Qué quieren?
El loro carraspeó, tosió, tomó unos sorbitos de agua y pronunció entonces el
discurso que le había enseñado el elefante:
—...Con que esto no, y eso tampoco, y aquello nunca más, y no es justo, y que
patatín y que patatán... porque... o nos envían de regreso a nuestras selvas...
o inauguramos el primer circo de hombres animalizados, para diversión de todos
los gatos y perros del vecindario. He dicho.
Las cámaras de televisión transmitieron un espectáculo insólito aquel fin de
semana: en el aeropuerto, cada uno portando su correspondiente pasaje en los
dientes (o sujeto en el pico en el caso del loro), todos los animales se
ubicaron en orden frente a la puerta de embarque con destino al África.
Claro que el dueño del circo tuvo que contratar dos aviones: en uno viajaron
los tigres, el león, los orangutanes, la foca, el osito y el loro. El otro fue
totalmente utilizado por Víctor... porque todos sabemos que un elefante ocupa
mucho, mucho espacio...
Y si te quedaste con ganas de más dos poesías para disfrutar:
Yo
Yo, el desvergonzado,
travieso, alocado,
que por ti me atrevo
y todo lo pruebo:
magia, equilibrismo
o malabarismo;
que bailo con zancos
o salto los bancos,
que ensayo piruetas
con mi bicicleta
o ando de cabeza
con las piernas tiesas;
que hasta disfrazado
paso por tu lado
para que me mires...
para que suspires
por el superpibe
que todo lo consigue...
no me animo, hermosa,
a hacer una cosa,
la más sencillita,
tan dulce y bonita
como tu mirada
-pichoncito de hada-
Ah, que tengo miedo,
que no, que no puedo
decirte un sincero
¡te quiero! ¡te quiero!
O supongamos que una mujer tiene diez monedas de
plata y pierde una. ¿No enciende una lámpara, barre la casa y busca con cuidado
hasta encontrarla? Y cuando la
encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, y les dice: “Alégrense conmigo; ya
encontré la moneda que se me había perdido.” Les digo que así mismo se alegra
Dios con sus ángeles por un pecador que se arrepiente.
Lc 15, 8-10
Esta es una de las parábolas de la misericordia, contadas en el Evangelio de Lucas, donde las protagonistas son las mujeres, las que buscan y se alegran. Podríamos preguntarnos cuál y cómo es esta moneda
perdida. Es una moneda de dos caras, dos rostros. No existe uno sin el otro.
Quizás lo que pasa es que conocemos un lado de la moneda: el rostro masculino o
del varón. Nos hace falta encontrar la
moneda y ver el otro lado de la
humanidad: que es el rostro femenino. Sólo así podríamos decir que conocemos
una única moneda, que es el ser humano en sus dos expresiones: varón y mujer,
hechos a imagen y semejanzas de Dios.
Quiero
invitarlos a todos, varones y mujeres, quitarse la venda de los ojos, a
encender la luz y a barrer juntos la casa. Se trata de buscar esa moneda
preciosa y perdida que es el rostro de la mujer, su identidad y lo que
significa para cada uno y cada una, descubrimos al mismo tiempo al varón, lo
que nos hace distintos y los dos imagen de Dios. En última instancia se trata
de preguntar por Dios en la mujer: ¿Qué nos quiere comunicar Dios a través de
nuestro ser de mujeres?
Esta tarea no es únicamente de las mujeres, es tarea
de todos. Algo importante en la parábola es que la protagonista es la mujer y
es ella la que en su búsqueda encuentra y descubre la moneda y con ella recata
al varón y a su vez descubre a Dios.
Juntos tenemos que caminar en comunidad y dar los
pasos: ver, pensar y actuar con Jesús: con la
vida y la experiencia que cada
una tiene y junto con otras que tenemos que encender las lámparas, con las escobas, las palas, el
machete, la maquina de coser, la ollas, la computadora o los libros, busquemos
limpiar nuestro mundo, sociedad, iglesia y familia de los prejuicios sobre la
realidad de la mujer.
Pienso que seremos felices y podremos hacer una
fiesta y regocijarnos entre todos si logramos encontrar esa moneda perdida, hacer conocer la verdad de las dos caras. Volveremos al camino
de hermandad donde el varón y la mujer sean una sola moneda, reflejo de Dios,
donde el varón y la mujer podamos vernos sin vergüenza, cara a cara y podamos
ser y existir como iguales. Dios tiene mucho que comunicar al mundo a través
del rostro femenino.
(Méndez Peñate Adriana, La Buena Noticia desde la
mujer.)
MUJER INDÍGENA Y LUCHADORA POR LOS DERECHOS DE SU PUEBLO
“He atravesado la
frontera cargada de dignidad
llevo conmigo la
alforja llena de muchas cosas
de esta tierra
lluviosa.
Llevo conmigo los
recuerdos milenarios de Patrocinio
Las sandalias que nacieron
conmigo
el olor a primavera
el olor a musgos
las caricias del campo
de maíz
y las gloriosas
cicatrices de la infancia.
He atravesado la
frontera, amor.
Regresare mañana cuando
la madre torturada
Teja otro quipil
multicolor
Cuando el padre quemado
vivo se alce de nuevo temprano
Para saludar al sol
desde los cuatro extremos
De nuestra casa.
Entonces habrá cuxa
para todos, habrá incienso
La risa de los inditos,
habrá alegres marimbas.
Encenderán luces en
todas las casas, en todos los ríos
para fregar la gran
olla por la mañana.
Se encenderán
antorchas, iluminarán las calles,
los despeñaderos, las
rocas y los campos.”
Tomado del poema : Crucé la
frontera
Breve
reseña de vida.
Rigoberta
Menchú Tum es una mujer indígena k'iche', nacida en Guatemala (Chimel, Usapatán, 1959), se ha destacado por su liderazgo al
frente de las luchas sociales en el ámbito nacional e internacional,
trayectoria que fue reconocida en el año 1992 con el Premio Nobel de la Paz,
siendo hasta el momento la persona más joven en recibir este reconocimiento.
Desde los
diez años tuvo una intensa actividad religiosa, participando como mujer maya,
como catequista en actividades de pastoral en su comunidad. Conoció las
injusticias, la discriminación, el racismo y la explotación que mantienen en la
pobreza extrema a miles de indígenas en Guatemala. La miseria la obligó a
buscar sustento en la capital del país, para ayudar a sus padres y hermanos,
pero fue en las comunidades indígenas donde aprendió a defenderse
organizándose. Durante la violencia armada perdió a su padre don Vicente Menchú
en la quema de la Embajada de España , a su madre doña Juana Tum, quien fue
secuestrada- desaparecida, y a su hermano Víctor quien fue asesinado por el
Ejército de Guatemala.
Desde muy
joven se involucró en las luchas reivindicativas de los pueblos indígenas y
campesinos lo que le valió persecución política y el exilio. En el año 1979 fue
miembro fundadora del Comité de Unidad Campesina -CUC- y de la Representación
Unitaria de la Oposición Guatemalteca -RUOG-, de la que formó parte de su
dirección hasta 1992. En el año 1988 regresó a Guatemala y fue detenida. En
esas circunstancias conoció a Nineth Montenegro, quien a través de la
organización Grupo de Apoyo Mutuo -GAM- y la presión de miles de estudiantes
universitarios le ayudó a que la liberaran.
Tuvo una
participación activa en la ONU, asistiendo a las sesiones anuales de la
Comisión de Derechos Humanos, a las sesiones de la Comisión de Prevención de
las Discriminaciones y Protección de las Minorías y fue parte del grupo de
trabajo sobre poblaciones indígenas.
La
plataforma del Premio Nobel le permite continuar impulsando importantes
iniciativas, tanto nacionales como internacionales, tal como la creación de la
Iniciativa Indígena por la Paz. Fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la
ONU para el Año Internacional de los Pueblos Indígenas, en la Conferencia
Mundial de Derechos Humanos de Viena, Austria; junio de 1993 y el año 1996 fue
nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO.
Junto con
sus colaboradores más cercanos constituyeron la Fundación Vicente Menchú que
posteriormente toma el nombre de Fundación Rigoberta Menchú Tum, de cuya
institución es presidenta y a través de la cual ha apoyado a las poblaciones
más necesitadas con proyectos de educación, productivos y de infraestructura.
La Dra.
Menchú Tum ha sobresalido por su compromiso con la justicia impulsando a través
de su Fundación diversos casos que buscan el acceso a la justicia para las
víctimas del genocidio cometido en Guatemala, así como la defensa de las
víctimas de discriminación y racismo.
Ha recibido
decenas de reconocimientos nacionales e internacionales, entre los que destacan
el premio de la UNESCO “Educación para la Paz “ en el año 1990, la
condecoración "Legión de Honor en el máximo grado de Comandante",
recibida de manos del presidente francés Jacques Chirac; 20 de junio de 1996 y
el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en el año 1998.
Se ha hecho
acreedora de más de 30 Doctorados Honoris Causa, en distintas universidad del
mundo, incluyendo la Universidad de San Carlos de Guatemala, en el año 1996.
Rigoberta
Menchú Tum tiene en su haber la publicación de varios libros, tales como
"Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia", libro
testimonial publicado en 1983, que ha sido traducido a más de doce idiomas y ha
merecido decenas de reconocimientos internacionales, el libro “ La nieta de los
Mayas” publicado en el año 1998 y en los últimos años ha publicado los libros
para niños: “Li Mi'n, una niña de Chimel” y “El Vaso de Miel”.
Su
compromiso con Guatemala le llevó a participar activamente en la firma de los
Acuerdos de Paz en Guatemala entre la Unidad Revolucionaria Nacional
Guatemalteca -URNG- y el Gobierno de Guatemala y posteriormente acepta la invitación
para constituirse como “Embajadora de Buena Voluntad de los Acuerdos de Paz”,
puesto que desempeñó hasta este año 2007.
Rigoberta
Menchú Tum, casada, madre de un hijo, indígena maya k'iche', es probablemente
la guatemalteca más conocida internacionalmente.
(extraído de
la página de la Fundación Rigoberta Menchu Tum)
Presentación de su libro de cuentos
Otras opiniones de Rigoberta: Violencia contra las mujeres