Pequeño repaso de mi experiencia en la Lectura Popular de la Biblia
Este pequeño ensayo no pretende ser un texto
informativo o erudito, sino es una ayuda memoria de mi recorrido en talleres de
lectura popular de la Biblia
y cómo fue el impacto en mi vida. Esto
implica recordar, es decir volver a
pasar por el corazón, y realizar una síntesis, en palabras, de mi
experiencia de Dios que fue un profundo proceso, por eso no es tarea fácil,
pero espero que sea útil para otros y otras caminantes de la Biblia y de la Vida.
El primer paso es tomar el mate en nuestras
manos, este recipiente significa nuestro cuerpo, sentimientos, nuestra experiencia, vida, en
este momento nos comprometemos con nuestra realidad tanto individual como
colectiva. Este punto no es fácil, ni
neutro y a veces se necesita la ayuda de los demás. Cuando comencé este caminar
tenia veinte años, no tenía un proyecto de vida, no estudiaba, no trabajaba,
estaba encerrada en mi misma, en mis problemas, y aunque crecí en una familia
creyente sentía a Dios lejano. Entonces, fueron mis vecinas con las cuales me reunía
a leer la Biblia
en los círculos bíblicos, las que vieron en mí dones que ni yo sabía que
poseía; me animaron y, así juntas, fuimos dando pasitos, descubriendo a este
Dios cercano que, a través de la
Biblia , nos convoca, cuestiona, convierte y compromete. Este
momento es de apertura para la escucha de la vida propia y ajena, porque es tierra santa y es allí Dios se manifiesta.
El segundo momento -continuando con la
comparación- es buscarle el sabor a la
yerba mate: esta simboliza la realidad, es buscar las raíces profundas que nos
animan, nos mueven, el proyecto común,
el sentido de la vida. En lo personal, fui capaz de salir de mi aislamiento,
sentirme valorada, descubrir a Dios liberador que escucha el grito del pobre, (Ex.3,
7) a Dios compañero que camina junto a
nosotros, a Dios madre que nos toma de la mano en las dificultades…(Is.66,13) en un sentido, es descubrir a Dios presente en la
vida. En este paso comencé a comprometerme con la realidad diocesana, en la Comisión Bíblica
de Quilmes, para llevar la
Palabra a otros ámbitos. También comencé a estudiar el secundario, después el profesorado en Historia, pero en los
encuentros es donde iba creciendo mi fe, en donde aprendí a escuchar a las personas pobres, en su mayoría mujeres, que tienen la
facilidad de unir el texto Bíblico con la vida. Por esta razón, hay que destacar
que en todo mate es importante la bombilla, porque esta simboliza la comunidad
que lee la Palabra ,
entre todos nos ayudamos a descubrir este sentido profundo de la realidad o las
preguntas que nos plantea.
Simplemente Carmen








