jueves, 31 de julio de 2014

Tejedora de sueños

Me cautivó la mirada aquella mujer,
y detuve mis pasos.
Su mano encallecida,
testigo fiel de sufrimientos y sinsabores,
se movía como una mariposa, entre los bolillos,
como quien acaricia una nube.
Lentamente,
como una gota besa una estalactita,
como el agua del río acaricia los tajamares,
iba brotando una melodía de encajes y de ternuras,
El tiempo se había detenido conmigo
para contemplar la escena teñida de encanto.
Y pensé:
¡cuánto encaje de bolillos ha hecho Dios conmigo!
¡cuánta ternura en sus manos
para hacer encaje de mis hebras,
para modelar mi arcilla reseca,
para afinar la melodía de mi vida
con tantos desafinos descolocados!
Se cruzaban los hilos, se anudaban mil veces,
¡ay! y se rompían...
pero aquella mujer, de la mano del tiempo,
no perdía la sonrisa
y su mano se volvía caricia inquieta,
y empeño sereno por acabar su obra.
Y al final
vio que todo era bueno.
María Teresa Arias
    
   

martes, 29 de julio de 2014

Historia de unos bocaditos


   Había una vez, en una lejana aldea, una pequeña casa. En esa pequeña casa, habitaban personas también muy pequeñas. Eran todas ellas mujeres y niñas. Todos los días, muy temprano, con sus manos limpias y sus vestidos de trabajo, ellas iban a la cocina a amasar bocaditos. Trabajaban todo el día de sol a sol, y ponían mucha creatividad y cariño en la fabricación. Realmente disfrutaban de lo que hacían. Los bocaditos eran de mil formas y colores: blancos, rojos, verdes, amarillos, redondos, cuadrados, triangulares. Al terminar la tarea, llenaban canastos y canastos con todos los bocaditos y los colocaban en la puerta de la casita. Luego los venían a buscar para ser llevados a otra casa: la casa grande, donde habitaban los varones. Así, todos los días. 
   Había entre las mujeres una jovencita llamada Sabri, muy curiosa e intuitiva. Quiso un día saber qué sucedía con los bocaditos. Entonces, decidió esconderse en una de las canastas para poder llegar a la casa grande.  Esperaba ansiosa conocer el destino de los bocaditos que con tanto esmero amasaban en la casa pequeña. Y así, llegó. Espiando por debajo del mantel que cubría el canasto vio la gran cocina de la gran casa. Allí logró ver cómo los
bocaditos eran llevados a una gran sala, en donde los varones leían el diario, miraban fútbol en la tele, conversaban, fumaban y tomaban cerveza. Sin mirarlos, los bocaditos iban y venían. Los hombres los tragaban y engullían. Y por esta imagen, Sabri se entristeció al no escuchar ni siquiera un comentario sobre los bocaditos, sus formas y colores. ¡Tanto esfuerzo! Vinieron a su memoria las manos de las mujeres y las niñas creando, jugando, trabajando...
   Sabri decidió regresar. Pensaba y repensaba cómo contar a sus compañeras lo que había visto. No encontraba forma ni palabras para poder explicar semejante desilusión. En cuanto llegó, fue a contarles, con el rostro compungido pero con ternura, lo que sucedía en la casa grande. Ellas escucharon atentamente a Sabri. Algunas lloraron. Otras se llenaron de rabia y gritaron. Otras optaron por no creerle. Otras sí le creyeron, pero lo olvidaron pronto. Otras no lograban comprender del todo. Otras, aún indignadas, decidieron hacer algo. Convocaron a todas para discutir y pensar juntas qué hacer. Después de mucho dialogar, tomaron una decisión: no harían más bocaditos para la casa grande.
   Así pasó una semana. Y dos. Y tres. Hasta que los varones tuvieron hambre y cayeron en la cuenta de que no llegaban los bocaditos. Entonces recordaron lo que muchos habían olvidado: la casa pequeña y sus personitas. Algunos se enfurecieron. Otros no entendían la situación. Otros se sintieron defraudados y abandonados. Pasado el tiempo, vieron que ellos podían aprender a amasar bocaditos tan bien como lo hacían en la casa pequeña.
   Mientras tanto, las mujeres se encontraron con tiempo de sobra y, si bien al principio no sabían qué hacer con él, descubrieron que podían hacer de ese tiempo un tiempo para ellas. Algunas se convirtieron en artistas; otras quisieron trabajar la tierra. Otras comenzaron a estudiar. Y fueron creciendo y creciendo junto con la casa, antes pequeña, que pronto recuperó su tamaño normal. Y así, en la aldea, ya no había más pequeños y grandes, sino iguales. Y en la memoria de todas las mujeres, Sabri fue recordada como aquella que, con ternura, se atrevió.

                                              Adela Turín y Margarita Saccaro (Adaptación)


domingo, 27 de julio de 2014

Allí estás

Allí estás sufriendo,
inocente clavado en dos maderos,
con tu sangre en tus manos
y abierto tu costado.

Pero también estás vivo,
en el hermano, en el que sufre,
en el hambriento, en los niños,
y caminado a mi lado.

Es allí donde quisiera reconocerte,
seguirte y servirte.
Todo lo que haga por ellos,
 a vos te lo hago.
                                                                                                                Simplemente Carmen

Misión de Formosa 2008

viernes, 25 de julio de 2014

Vivir sin etiqueta

Soy una persona,
soy parte de la humanidad,
pero hoy en día
hay una nueva enfermedad,
el etiquetar a todos los demás:
Si eres creyente,
eres un tonto que te dejas llevar,
si no crees eres un imbécil
que pierde el sentido de la vida
Si eres bueno eres un boludo,
si no te preocupas eres un egoísta.
Las personas, la familia
el Estado y  la iglesia, se meten en tu vida
y si eres mujer en tu cama también,
Y te dicen cuántas relaciones debes tener,
cuantos hijos debes parir.
Todos buscan etiquetarte,
si eres de derecha, izquierda,
creyente no creyente,
heterosexual homosexual, bisexual.
Si eres gorda,  flaca, negra, blanca.
Yo quiero vivir sin etiquetas,
y no ponerla a los demás,
solamente ir por la vida
buscando la felicidad,
mirando a lo demás a los ojos,
para empezar a vivir sin etiquetas.
Simplemente Carmen
                                                

miércoles, 23 de julio de 2014

Escuchamos los gritos de dolor y contruyamos la esperanza de vida de nuestro pueblo

  (Éxodo  3, 7. 10)
Este pequeño aporte a las comunidades se refuerza en las ideas:
Escuchar la realidad: abrir los ojos ante estas realidades de nuestras comunidades que nos impacta y nos duele,  no para quedarnos conmovidos sino para movilizarnos,  llevado a la vida los verbos que Dios realiza para su pueblo: ve, escucha, baja y libera. Teniendo en cuentas las distintas problemáticas que se presentan: desnutrición infantil, el desempleo, delincuencia, violencia, la educación, las adiciones, etc.
Construir la esperanza: Dentro del pueblo existen los gestos  que se manifiestan y dan vida y esperanza. Estas mediaciones  que se comprometen con la realidad y se ponen manos a la obra para dignificar  la vida de nuestro pueblo.
Para esto nos basamos en la lectura de Éxodo 3, 1-15
En este texto encontramos a Dios que ve, escucha, conoce y baja a liberar a su pueblo de la esclavitud. En estas acciones concretas revela su identidad y su esencia, es un Dios que se juega a favor de la vida y libertad del pueblo oprimido. Dios se presenta,  en primer lugar, como el Dios de los padres; contrapone la mirada divina que baja al clamor de los oprimidos que sube. El resto toma los motivos de la  de vocación/misión de Moisés, pero con un relieve particular en la respuesta de Dios: “yo estaré contigo”, el “ir al faraón” y “sacar a los israelitas” marca la meta, la liberación del pueblo. Desde esa promesa “yo estaré contigo” del v. 12 a,  está vinculado su  nombre, Yahvé, que tiene una relación muy probable con el verbo semítico “ser/estar”. Recuperar la memoria del éxodo, como se dice, implica también recuperar el nombre de Yahvé que los hebreos dieron a su Dios y que nuestro texto de Ex 3 liga fundacionalmente al acontecimiento de la liberación. Es el nombre de los oprimidos y liberados, no de los opresores. El faraón nunca lo pronuncia; los israelitas lo celebran con gozo (Ex 15,1ss). Por tanto, su nombre y su culto son vedados a los opresores. Para los oprimidos en cambio, aquel nombre resuena expansivamente desde la “memoria” del éxodo hasta los procesos actuales de liberación. Hay que recuperar el kerigma cristalizado en torno de este nombre. “Yahvé” es un nombre  para los hombres que luchan por la liberación
 A partir del texto, los interrogantes que son:
  • ¿Qué gritos, denuncias, problemas, plantea nuestra comunidad parroquial/barrial?
  • Ante la exclusión ¿Qué signos de esperanza podemos observar: cómo se organiza, qué realiza?
  • ¿Cómo nos comprometemos como cristianos ante las problemáticas o cómo nos sumamos a las respuestas de la comunidad?
A modo de oración proponemos: Escuchar El Propio Grito de Suny Torres m.c.

Escuchar el propio grito,
que resuena muy dentro
a veces con fuerza,
con broca con llanto.
A veces suave,
un murmullo, un suspiro,
pero grito al fin
escuchar el propio grito.

Que va confesando sus necesidades,
exponiendo sus búsquedas sinceras.

Que va desgranando ilusiones, 
desplegando sueños,
sembrando esperanza. (bis)
Escuchar el propio grito…

Lecturas propuestas para la celebración de la misa:
Éxodo 3, 7-11
Salmo.  103, 1-18
Gálatas 3, 26-4, 7
Evangelio Marcos 7, 31-37
En la Primera Lectura encontramos a Dios que ve, escucha, conoce y baja a liberar a su pueblo de la esclavitud. En estas acciones concretas revela su identidad y su esencia, es un Dios que se juega a favor de la vida y libertad del pueblo oprimido.
El salmo nos invita a celebrar las obras y las acciones de Dios no solo de manera individual sino en toda la comunidad (a partir del versículo 10, se desarrolla de manera plural) la misericordia de Dios toma sentidos cósmicos sobre todo con las más débiles.
En la lectura de Gálatas, el apóstol afirma que por la fe somos hijos de Dios sin distinciones (geográficas, sociales, políticas)  “No hay diferencias; judío, gentil, libre, esclavo, varón, mujer. El Espíritu nos hace llamarlo: Padre, por lo tanto, somos hermanos.
En el evangelio, La Buena Noticia, traspasa las fronteras geográficas (Decapolis, territorio de Tiro). El sordo mudo representa al pueblo que una vez liberado por Jesús, pregonara el Evangelio.
El Dios vida y liberador, nos bendiga y nos anime a anunciarlo, y a denunciar los modos que oprimen al pueblo.
                                                                                          Simplemente Carmen

martes, 22 de julio de 2014

Gioconda: una mujer que combina, lo erótico, lo político, lo mítico y lo poético.

Gioconda Belli, es una de las más prestigiosas poetisas, ensayistas y narradora, nació el 9 de diciembre de 1948 en Managua (Nicaragua). Vivió en el seno de una familia acomodada, su padre, Humberto Belli, era empresario y su madre, Gloria Pereira, fue fundadora del Teatro Experimental de Managua. Gioconda fue la segunda de cinco hermanos. Estudió en el Colegio de La Asunción en Managua y en el Real Colegio de Santa Isabel en Madrid, España, donde obtuvo el bachillerato en 1965. Tras obtener un diploma en Publicidad y Periodismo en Filadelfia, Estados Unidos, regresó a Managua y en 1967 contrajo matrimonio. Su primera hija, Maryam, nació en 1969. Sus poemas aparecieron por primera vez en 1970 en el semanario cultural del diario La Prensa de ese país. Su poesía, considerada revolucionaria en su manera de abordar el cuerpo y sensualidad femenina, causó gran revuelo. Su libro “Sobre la grama” le ganó en 1972, el premio de poesía más prestigioso del país en esos años, el “Mariano Fiallos Gil” de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.



Fue una firme opositora a la dictadura de Somoza, por lo que tuvo que exiliarse a México y Costa Rica y 
se integró a las filas del FSLN, organización en la que militó desde 1970 hasta 1994. Fue miembro de la Comisión Político-Diplomática del FSLN. Fue correo clandestino, transportó armas, viajó por Europa y América Latina obteniendo recursos y divulgando la lucha sandinista.En 1978, obtuvo el prestigioso Premio Casa de las Américas (Cuba) en el género poesía por su libro Línea de Fuego. Belli se casó por segunda vez y tuvo a sus hijos Melisa y Camilo.Tras el triunfo sandinista fue representante sandinista ante el Consejo Nacional de Partidos Políticos y vocero del FSLN en la campaña electoral de ese año.Dejó la vida política para dedicarse a escribir su primera novela, sin dejar nunca de lado la poesía. En 1988, Belli publicó su primera novela La Mujer Habitada, que fue un éxito clamoroso de amplia resonancia internacional.


En 1990, se publicó la segunda novela, Sofía de los Presagios. En 2001 apareció en El País bajo mi piel, un testimonio-memoria de sus años en el sandinismo.
Se casó por tercera vez en 1987 con Charles Castaldi con el que tiene una hija, Adriana, nacida en 1993. En febrero del 2008 publicó su última novela El infinito en la palma de la mano, galardonada con el Premio Biblioteca Breve 2008 de la editorial española Seix Barral, y recientemente con el Premio Sor Juana Inés de la Cruz.

Sin duda la escritora mas completa de Nicaragua en las últimas décadas, Gioconda Belli  expresa una feminidad desnuda,  donde también recoge su experiencia maternal,  la vida domestica doméstica,  la política con bienestar burgués y limitaciones de su clase.
Para disfrutar dos de sus poemas:



Y Dios me Hizo Mujer
Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.


¿Qué sos Nicaragua? 


¿Qué sos
sino un triangulito de tierra
perdido en la mitad del mundo?

¿Qué sos
sino un vuelo de pájaros
guardabarrancos
cenzontles
colibríes?

¿Qué sos
sino un ruido de ríos
llevándose las piedras pulidas y brillantes
dejando pisadas de agua por los montes?

¿Qué sos
sino pechos de mujer hechos de tierra,
lisos, puntudos y amenazantes?

¿Qué sos
sino cantar de hojas en árboles gigantes
verdes, enmarañados y llenos de palomas?

¿Qué sos?


sino dolor y polvo y gritos en la tarde,
-"gritos de mujeres, como de parto"-?

¿Qué sos
sino puño crispado y bala en boca?

¿Qué sos, Nicaragua
para dolerme tanto?

domingo, 20 de julio de 2014

A mis amigos

"Un amigo fiel es un refugio seguro:
el que lo encuentra ha encontrado un tesoro.
Eclesiástico  6:15"
 
Para escribir estas palabras:
invoqué a mis recuerdos,
navegué por internet,
busqué filósofos y poetas
que me explicaran la amistad.
No encontré la solución
y después de mucho pensar,
llegué a esta conclusión:
compartir contigo
el camino de la vida
es toda una aventura
con sueños de quijote
y en esta loca realidad
sólo quiero decirte
conmigo puedes contar.
Todo eso y mucho más
es nuestra amistad.

II

Con estos pocos versos
un  enorme gracias quiero darte.
Por el camino recorrido
y además compartido,
puedo decir que mi amigo
es sencillo y muy tranquilo.
No le gustan los honores
pero sí los ricos sabores,
por las tardes: mate amargo
y en la mesa un buen vino,
pero siempre con amigos.
Si tiene algún defecto,
es ser hincha de Boca
el que le encuentro.
Él navega a todos lados
sin un barco, desde un teclado.
De la Palabra, enamorado
y de su animación, preocupado.
Desde joven idealista,
sigue las huellas de Alguien
que vivió hace tiempo atrás,
y en él lo reconocerán.
Es mi amigo,  y yo lo quiero,
aunque hace tiempo que no nos vemos,
Dios como un regalo me lo ha dado,
y  en mi corazón está guardado. 
Simplemente Carmen
(Para Gaby y Roque 
y con ellos para todos mis amigos)

Doce años

  Han pasado doce años, tuvimos tres gatos, dos hijos por un rato, una casa que no es nuestra, una perra petizona tres bicicletas y ...