El Reino de Dios se asemeja
a un grano de mostaza,
la más pequeña de las semillas,
sin embargo un hombre la planta,
está crece y llega a albergar
a los pájaros del cielo.
Así los más pequeños,
simples, sencillos y pobres
que forman el Reino de Dios
darán nacimiento a una sociedad
donde no haya oprimidos,
donde todos sean hermanos (Lc. 11, 14-23).
El Padre les revelo cosas
que ni los sabios entienden.
Pero ojalá que yo no confunda
a ninguno de ellos,
que no les haga perder la fe
y aprenda de ellos a confiar sólo en ti,
y construir una comunidad (Mc. 9, 40-49).
Tus pequeños creen en ti y esperan de ti.
Y es Jesús mismo que nos sorprende,
Y es Jesús mismo que nos sorprende,
llama a los pecadores no a los justos,
llama a los enfermos no a los sanos,
a los últimos no a los primeros,
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